“Escucharon que fue dicho: «No cometerás adulterio»
- Arturo Soto

- 6 jun 2024
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Actualizado: 7 jun 2024

Se trata del segundo mandamiento aducido de la Torá, al cual Ieshúa nos enseña a considerar con mayor profundidad que los rabinos Fariseos estaban acostumbrados a hacerlo: «Si vuestra justicia no supera la de los Persushím /Fariseos, no entraréis al Reino» (Mt 5.20). Aquello que ellos aplicaban meramente al acto externo, Marán Ieshúa (nuestro Amo Ieshúa) lo extiende al acto espiritual, al deseo (ἐπιθυμία) y a la tolerancia de este en el alma.
El deseo en sí mismo es un elemento de la naturaleza pecaminosa humana en general. Este deseo se conoce entre las escuelas judías como Ietzér Hará (Inclinación al Mal), concepto extraído de Gn 5.6: «Vio el Eterno que la maldad (heb. Hará) de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio (heb. Ietzér) de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal (heb. Hará)». El deseo de la lujuria a una mujer casada debe resistirse con sinceridad y fervor; pero tolerarlo, y, por consiguiente, entrar en él internamente con la voluntad (precisamente lo que significa βλέπειν πρὸς τὸ ἐπιθυμῆσαι, mirar con propósito de desear), es el propio acto, aunque circunstancias externas, independientes de la voluntad del hombre, impidan su ejecución.
Con especial propiedad, se asegura que el mandamiento "No cometerás adulterio" enseña la pureza interior tanto como la exterior, seguido de la exhortación a preservar esa pureza mediante la más estricta moralidad y la mayor resolución en la abnegación.
Aquí el Juez sobre los pecados del deseo y el corazón es Dios, que conoce los corazones y pensamientos del ser humano (1R 8.39; Ap 2.23). El pecado de lujuria tiene el potencial de concretizarse en la acción del pecado de adulterio. La idea de que Ieshúa introduce aquí algo que de otro modo no se enseña en la Torá es inexacto. En las Diez Palabras, el mandamiento final, "no codiciarás" incluye "a la mujer de tu prójimo" así como "a la criada de tu prójimo" (Éx 20:17). Codiciar a la mujer de otro hombre, lo que sin duda incluye la lujuria, está prohibido por el mandamiento. En este precepto está incluido todo deseo malo de adulterio (Mt 15:17-20). El “corazón” es el verdadero responsable ante la moral.
El emisario Iaaqov / Santiago dice: “La concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Stg 1.15). Ieshúa condena, no sólo el acto de pecar, sino el hecho de abrigar un deseo pecaminoso (cf. (2Pe 2.14).
Ojo derecho - mano derecha 5.29-30: Si alguna persona o cosa, tan agradable y tan querida para ti como tu ojo derecho o tu mano derecha (la mano derecha, en parte porque la mayoría de la gente es diestra, suele considerarse más valiosa que la izquierda. Compárese Sal 137.5: "Si me olvido de ti, Jerusalén, que se marchite mi diestra") fuera un tropiezo en tu camino, y una ocasión para que caigas, o fuera un medio para enredarte y llevarte al pecado, quítalo de tu vida. Aparta tus ojos y aparta tu mano del objeto seductor. La mayor parte de los oyentes de Ieshúa eran pobres, que vivían de su trabajo diario; y para ellos la pérdida de una mano derecha sería una calamidad mucho mayor que la de un ojo derecho. Una antigua explicación de la prohibición del adulterio dice que el verbo hebreo para "cometer adulterio (tináf תִּנְאָף)" en Ex 20.14 consta de cuatro letras para advertir "no sea que cometas adulterio con la mano, o con el pie, o con el ojo, o con el corazón" (cf. Mt 18.9. Mc 9.47). El imperativo no debe tomarse literalmente (cf. Sal. Clem. Rec. 7:37; Orígenes, Comm. sobre Mt 15:1), a pesar de la historia de la castración de Orígenes (Eusebio, H.E. 6:8) y del hecho de que la ilustración de amputar los ojos y las manos, evoca cuando a veces se cortaban o arrancaban las manos y los ojos para castigar a los delincuentes (Dt 25:11-12; Jue 16:21; Josefo, Vita 171-3, 177; Bell. 2. 642-4; b.; Pesaj 57b), para prevenir que permanecieran cometiendo los mismos crímenes. Ieshúa y los escritores del Kéte"r (Nuevo Testamento) sabían muy bien que la amputación apenas frenaría las pasiones, ya que el problema no está en el cuerpo en sí, sino, como dijo Pablo, en "el pecado que habita en mí" (Ro 7:17, 20). El texto de 1 Cor 9.27 transmite adecuadamente el sentido que subyace a la hipérbole de Mt 5.29-30: 'Yo domo mi cuerpo y lo sojuzgo, no sea que después de instruir a otros yo mismo quede inhabilitado'. El ojo lujurioso no debe ser mutilado, sino puesto bajo custodia. El discípulo de Ieshúa debe amputar las pasiones del alma sin tocar el cuerpo.
Parábola para Esclarecer el Mensaje
Dos hermanos emprendían un largo viaje. En medio de su viaje fueron asaltados por una banda de ladrones que los secuestraron. La intención de los ladrones era llevar a sus prisioneros a la gran ciudad; allí se celebraba una feria y seguro alguien estaría interesado en comprarlos como esclavos. Los hermanos iban sentados en el vagón de los ladrones, que se movía a gran velocidad, con el corazón lleno de temor y miedo: ¿cuál sería su destino? De repente notaron de que pasaban por una zona poblada. Uno de los hermanos se inclinó y susurró al oído del otro: "Démonos prisa, hermano mío, y saltemos de esta carreta en marcha. Esta puede ser nuestra última oportunidad de salvarnos". "Tengo miedo", susurró el otro hermano, "de que nos hagamos daño saltando de un vagón en marcha. Podríamos incluso dislocarnos un brazo o una pierna...". "Qué tonto eres", respondió el hermano. "¡Herirnos al saltar de este vagón es diez veces mejor que el destino que nos espera!"
En relación con la guerra del hombre contra el ietzer hará (la inclinación al mal), hay momentos en que la guerra está llena de dolor, trabajo y sudor, cuando el ietzer hará ata al hombre con cuerdas tan fuertes como las que tiran de un vagón. Para liberarse, uno debe cortar las cuerdas y saltar de la carreta. Si bien es posible que sufra alguna herida durante la huida, ¿pueden los golpes y las heridas que pueda sufrir compararse de algún modo con el sufrimiento eterno que padecerán las almas de aquellos que se retrasaron en el salto?





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