No Piensen que vine a Abolir la Torá (Mt 5.17)
- Arturo Soto

- 28 may 2024
- 10 Min. de lectura
Actualizado: 12 jun 2024

Después de pronunciar las Bienaventuranzas y declarar a sus discípulos como la Sal de la Tierra y la Luz del Mundo, Ieshúa aborda su enseñanza en el monte, como se relata en Mateo 5:17, aclarando que todo lo que él diga o haga no debe interpretarse erróneamente como una anulación de la Torá mediante interpretaciones personales. Sus discípulos deberán seguir su halajá (camino de instrucción), que incluye sus ordenanzas y su interpretación de la Torá.
El amor por la Torá y su correcta observancia son esenciales para servir en el Reino de Ieshúa. De tal manera que, quien no observe sus mandamientos, no será reconocido como parte de su Reino.
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí,
hacedores de maldad.
(Mateo 7:21-23)
El griego "hacedores de maldad" es ἀνομία anomía, que significa "violadores de la Ley", es decir, de la Torá. Así, un hacedor de maldad es aquel que viola la Ley-Torá de Dios. La palabra Torá proviene del hebreo יָרָא (Iará), que significa "dar en el blanco con una flecha", mientras que el término hebreo para pecado es חַטָּאָה (Jatá), que significa "errar", es decir, fallar el blanco. De esta manera, la infracción de la Torá es el pecado, como dijo Yojanán /Juan, discípulo de Ieshúa: "Todo aquel que comete pecado, infringe también la Ley/Torá; pues el pecado es infracción de la Ley/Torá" (1 Jn 3:4). Pablo también define el pecado de esta manera: "porque no son los oidores de la Ley/Torá los justos ante Dios, sino los hacedores de la Ley/Torá serán justificados" (Romanos 2:13). Él mismo confesó: "esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la Ley/Torá y en los profetas están escritas" (Hechos 24:14). Pablo describe la Torá como: "Santa, justa y buena" (Romanos 7.12). El cumplimiento de la Torá de Dios se resume en amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a mí mismo (Mt 22.40; Gal 5.14). Según Iaaqov /Santiago, al observar los mandamientos de la Torá estamos amando (Stg 2.8). Le llama la Torá Perfecta y de Libertad (Stg 1.25).
Es simple: El pecado es la infracción de la Ley / Torá, y los pecadores, es decir, los que infringen la Ley/Torá, no entrarán en el Reino de Dios.
Además, la Torá es la Sabiduría de Elohím: "es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia" (Dt 4:6). La Torá no es solo un libro de leyes y normas, pues abarca desde Génesis hasta Deuteronomio. La Torá es la revelación del Dios vivo: "Mucha paz tienen los que aman tu Torá, y no hay para ellos tropiezo" (Sal 119:165). Para David, la Torá es la Palabra de Dios y la Luz del hombre: "Lámpara es a mis pies tu Palabra, y lumbrera a mi camino" (Sal 119:105). El hombre es dichoso cuando medita y estudia en su Torá (Sal 1.1-2). Pero también: "El que aparta su oído para no oír la Torá, su oración también es abominable" (Pro 28:9).
La afirmación de Ieshúa sobre la permanencia de la Torá será en respuesta a los pensamientos de las multitudes, quizás tuvieron la sensación de que él estaba anulando la Torá, y es probable que este pensamiento haya brotado no porque Ieshúa estaba anulando la Torá pero sí contradiciendo muchas de las interpretaciones rabínicas de la época, tanto la interpretación sobre la ejecución correcta de los mandamientos de la Torá como las profecías de la Torá y los Profetas. Al contradecir la interpretación rabínica podría pensarse que él estaba anulando la Torá. En respuesta a estos pensamientos, Ieshúa afirma la validez permanente de la Torá y los Profetas. Él no vino a καταλυσαι es decir, a destruir, derrumbar, disolver o anular la Torá o los Profetas, vino a completar, tanto en el cumplimiento de los mandamientos como en el cumplimiento de las profecías concernientes al Mesías.
Ieshúa afirma enfáticamente que nadie debe siquiera considerar la idea de que él vino a anular la Torá. Es decir, no deben permitirse pensamientos erróneos sobre la anulación de la Torá. Primero pasarán el cielo y la tierra antes de que esto ocurra. Por lo tanto, cualquier persona que enseñe algo contrario a lo que Ieshúa enseñó, incluso si Pablo hubiera enseñado tal cosa, estaría violando directamente las enseñanzas de Ieshúa. Además, Ieshúa aclara que si alguna de sus propias enseñanzas o interpretaciones parece anular o reemplazar la Torá, esto no es así; en tal caso, el oyente está malinterpretando sus palabras. Lo mismo se deberá aplicar en las palabras y enseñanzas de Pablo manifestadas en sus cartas. Si alguna enseñanza de Pablo parece anular la Torá, hay dos posibilidades: o el lector está malinterpretando a Pablo, o Pablo estaría en contradicción directa con las palabras de Ieshúa. Sabemos que Pablo no violó las enseñanzas de Ieshúa, y que fue un fiel siervo de su Instrucción, por lo tanto, cualquier herejía que sugiera que Pablo proclamó la anulación de la Torá es una mala interpretación de sus enseñanzas.
Ieshúa vino para llevar a cabo todo lo previsto en la Torá y los Profetas, para ejecutar su gran diseño, ya que sobre él se escribió en toda la Torá: "Porque si creyeseis a Moshé, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?" (Juan 5:46-47).
Ieshúa proclama que no vino a “derrumbar” o “destruir” ni la Torá ni los Profetas, sino a poner de manifiesto el pleno propósito divino contenido en ellos. La palabra empleada en el original arameo o hebreo pertenece a la terminología de los 'votos': cf. Nu 30,8-16. El sentido del verbo usado (χαταλύω) es claro: destruir, desatar, abrogar. Corresponde a la forma hebrea פָּרַר y al arameo batel, que significa lo mismo: “הַמֵּפֵר בְּרִיתוֹ שֶׁל אַבְרָהָם (aquel que rompe o abroga la alianza de Abraham)”. Literalmente derrumbar o destruir. En sentido físico, la palabra significa romper, derrumbar, disolver, hacer pedazos (como un puente, un muro, una casa), y se aplica al templo en Mt 26:61 y Mt 24:2 ('derribar'), al cuerpo considerado como una casa en 1Cor 5:1, y se usa en sentido figurado en Ro 14:20 y Hch 5:38.
En Gál 2:18, Pablo usa esta palabra para describir a Kéfa/Pedro como si (por así decirlo) hubiera derribado un antiguo edificio, y ahora fuera a construirlo de nuevo. Del mismo modo, aquí la imagen es probablemente la de un edificio en el aspecto ilustrativo. Una forma menos intensiva del mismo verbo se emplea en Mt 5:19 ('quebrantar'), donde se contrapone a 'hacer', y se refiere a la anulación práctica de la Torá en la acción de los hombres, mientras que aquí la referencia es más bien a la anulación teórica en la enseñanza de Ieshúa.
Ieshúa, por lo tanto, no vino a derrocar o anular la autoridad de la Torá. Por el contrario, Ieshúa vino a “llenarla” (πληρώσαι). Corresponde al hebreo מָלֵא = completar o llenar lo que está escrito, y es que Ieshúa, como el Mashíaj /Mesías de Israel debía dar cumplimiento a las profecías ya escritas en las Sacras Escrituras, es decir, ejecutar aquello que había sido profetizado concerniente al Mashiáj /Mesías. Así pues, el vocablo aquí significa 'llenar', 'completar'. Compárese Mt 23:32, 'completad la medida de vuestros padres'; Fil 2:2, 'completad mi gozo' (así en muchos lugares); Hch 18:25, 'estaba completando su curso'; Col 2:10, 'estáis completos en él'; 1Te 2:16, 'completad sus pecados'; y así de completar un número, un tiempo, etc. Ieshúa vino a completar la Torá subrayando su verdadero significado, y siendo el Mashíaj /Mesías a quien presagiaba en todas sus letras. Por lo tanto, lo que la Torá esbozó, Ieshúa lo pintó por completo. El pintor no destruye el boceto, sino que lo rellena pintándolo.
Hasta que pasen el cielo y la tierra 5.18: Expresión proverbial que significaría nunca, y probablemente está destinada a entenderse así aquí, ya que el verdadero límite de la permanencia de la Torá se da en la otra cláusula, hasta que todo se cumpla. En Mt 24:35, la misma idea se expresa con mayor fuerza al apartarse del proverbio: "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán". Compárese también Lc 16:17. Del mismo modo, el Midrash sobre el Génesis (Wet.) dice: "Todo tiene su fin, el cielo y la tierra tienen su fin, excepto una cosa no tiene fin, la Torá".
Ni una Iota pasará de la Torá 5:18: La ιωτα o "jota", en la lengua griega, responde a la letra "Iod" (י) en hebreo, la menor de todas las letras del alfabeto (י), de ahí que una pequeña ciudad sea llamada con este nombre, y se da esta razón: באותיות קטנה שיוד, "porque la Iod es la menor entre las letras". Esto muestra en qué escritura hebrea fue escrita la Torá, no en la escritura samaritana, pues en la escritura samaritana la letra Iod es una letra grande, sino en la hebrea, en la que es muy pequeña, y particularmente está escrita en un carácter muy diminutivo en Dt 32:18. La letra Iod es mucho más pequeña que las otras letras hebreas, por lo que puede pasarse por alto, además, en muchas palabras puede insertarse u omitirse sin afectar al sonido o el sentido. Ninguna parte de la Torá, ni la letra más insignificante, debía ser dejada de lado. Y esta afirmación se refuerza aún más añadiendo ni una tilde 5:18: Ni un tilde (o un Jiriq, como Elías Hutter en su versión hebrea) pasará de la Torá hasta que todo se haya cumplido, y así como se hace referencia a la menor letra del alfabeto hebreo, Iod, también se hace referencia a la menor de las vocales en uso, Jiriq, de la cual la palabra griega κεραια (kiraia), es un intento de transliterar el hebreo Jiriq al griego. Varias de las letras hebreas se escribían con pequeños puntos o ápices, como en la letra hebrea, shin (שׁ sh), o la letra hebrea, sin (שׂ s), que sirven para distinguir una letra de otra. Cambiar un pequeño punto de una letra, por lo tanto, podría variar el significado de una palabra, y destruir el sentido.
Por lo tanto, cualquier que anule uno de estos mandamientos 5:19: El término griego es οὖν, oun, "por lo tanto", y se vincula este versículo con el anterior. En el contexto actual de Mt 5.19 sigue bien a 5.18: si la Torá sigue siendo válida hasta en sus letras Iod y el Jiriq, puntos y tildes, entonces hay que practicarla y enseñarla en su totalidad. No cabe una actitud liberal hacia la Torá; se excluye toda tendencia antinomiana. Existe un paralelo con los versículos 17 al 19;
v. 17 | v. 18 | v. 19 |
no ha destruir | nada pasará | cualquiera que anule |
Torá y los Profetas | Torá | mandamientos |
cumplir | cumplimiento | así haga y enseñe |
Estos paralelismos ayudan a comprender las palabras de nuestro Maestro y Señor. La idea de abolir la Torá es actuar como si hubiera pasado (dejado de existir), y por tanto anular el efecto de los mandamientos. Por el contrario, cumplir es vivir en el contexto del propósito de Dios de realizar su voluntad a través de la Torá, y por tanto obedecerla ("hacer") y enseñar a otros a hacer lo mismo. El paralelismo de nuestro versículo 19 es bastante evidente, pues Ieshúa presenta las dos mitades de nuestro versículo en términos de un claro contraste. Podemos representar este paralelismo gráficamente de la siguiente manera:
anula | el más pequeño de los mandamientos y así enseña |
llamado pequeño en el Reino |
haga | el más pequeño de los mandamientos y así enseña |
llamado grande en el Reino |
Para nuestro Amoy Señor, lo contrario de "anular" es "hacer", del mismo modo que lo contrario de "pequeño en el reino de los cielos" es "grande en el reino de los cielos". Este paralelismo, pues, ayuda a entender lo que se quiere decir con "anular". Los que anulan un mandamiento lo hacen dejando de observarlo u obedecerlo, y enseñando a otros a que también lo ignoren.
Aún los pequeños mandamientos 5.19: Los judíos tenían la costumbre de clasificar los diversos mandamientos en mayores y menores (Mt 22:36; “cuál es el mayor mandamiento”), comparando a veces los que consideraban menores con las letras más pequeñas del alfabeto hebreo. Tal distinción era natural con respecto a los ritos externos, así como Jn 7:37 se llama al último día el "gran" día de la Fiesta de Sucot (Tabernáculos). Ieshúa reconoce aquí claramente algunos mandamientos como menos importantes que otros, aunque los declara expresamente no carentes de importancia. Así, en Mt 23:23 declara que los deberes éticos, la justicia, la misericordia y la fe, son "más importantes" que el deber de diezmar. Todos los mandamientos de la Torá han de cumplirse, por pequeños que parezcan (véase Stg 2.10; m. Avot 2.1; 4,2; m. Qid. 1.10; b. Ned. 39b; b. Shab. 70b; Avot de R. Natan B 35).
Si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos 5.20: Supera a la de los escribas y fariseos, poniendo la vara muy alto, ya que los fariseos tenían fama de ser justos. Vuestra "justicia", señala Ieshúa, debe ser más fundamental que la "justicia" de los escribas y fariseos, basada no en la adhesión externa a la letra de la Torá, sino en la comprensión de los principios que la fundamentan. Mientras la letra de la Torá prohíbe los fines de los pecados, Ieshúa prohibió también los comienzos. Porque, como ejemplo, el homicidio es fruto del pecado; pero la raíz del pecado es la ira. Y a menos que se extirpe la raíz, alguna vez dará fruto. Pareciera que el hecho de que Ieshúa utilice a los escribas y fariseos como punto de referencia de la rectitud contradice su opinión de que actúan hipócritamente (cf. Mt 23), sin embargo, Ieshúa se opone a la falta de voluntad para vivir lo que enseñan: no practican lo que enseñan. Como dice Shaúl (Pablo): "No son los oidores de la Torá los justos ante Dios, sino los hacedores de la Torá, estos serán justificados". (Ro 2.13.) Textos rabínicos judíos hablan de la “Torá del Mashíaj/Mesías”, pero no en el sentido de abrogar la Torá de Moshé/ Moisés, sino de una nueva interpretación de la misma. El judaísmo esperaba del Mashíaj /Mesías una revelación de toda la riqueza de pensamientos ocultos en la Torá y una solución de todos sus enigmas (cf. Jn 4:25); Jer 31:31ss; Is 2:3; 60:21; Ez 36:25ss). Ieshúa probablemente tenía en mente Jer 31:31-34. Él era el Fundador de la Nueva Alianza, bajo la cual la instrucción divina debía escribirse en los corazones de Israel.
No entraréis en el reino de los cielos 5:20: Una expresión empleada a menudo por Ieshúa (Mt 7:21, Mt 18:3, Mt 19:23; compárese con 'entrad en la vida', Mt 18:8; 'entrad en el gozo de vuestro Señor', Mt 25:21), es decir, convertirse en súbditos del reino mesiánico y compartir todos sus beneficios.
Observación:
Una de las características del Inicuo de Dan 7.25 es "pensar" en "cambiar" los "tiempos" y la "Ley": "Proferirá palabras contra el Altísimo, oprimirá a los santos del Altísimo y pensará en cambiar los tiempos y la Ley" (Dan 7.25). El vocablo דָּת (Dat) traducido como Ley se usa en arameo para referirse a la Torá de Dios entregada a Moshé en el monte Sinaí, como por ejemplo en el libro de Esdras: "Artajerjes, rey de reyes, a Esdras sacerdote, escriba perfecto de la דָּת (Dat / Ley) del Dios del cielo" (Esdras 7.12). El arameo השְׁנָיָה de שׁנה, que se traduce como "cambiar" según Gesenio significa: "cambiar; ser otro, diferente; ser cambiado, ser desfigurado; abandonar o cambiar un mandato real; transgredir" (cf. Esd 6.11). La agenda de este Inicuo es pensar en alterar, en el sentido de anular, la Torá/Ley de Dios. En cambio, Ieshúa en su aparición como el esperado Mashíaj /Mesías de Israel, en contraste con este versículo de Dan 7.25, afirma lo siguiente: "No vayáis a pensar que he venido a abolir la Torá/Ley y los Profetas. Yo no he venido para abolir, sino para dar cumplimiento. En verdad os digo, hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una Iod, ni un Jiriq (punto) de la Torá /Ley pasará, sin que todo se haya cumplido." (Mt 5.17).





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